Otra mirada sobre la Conquista del Desierto

Pueblos, guerras, hechos que cambiaron la vida del hombre. Acontecimientos que deben ser recordados.

Otra mirada sobre la Conquista del Desierto

Notapor pi31416 » 07 Feb 2016 21:04

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Por el usuario Peter-J_AVOMPLA de Psicofxp.com




Roca fue quien la organizó, pero no era Presidente que la ordenó. El Presidente era Nicolás Avellaneda, que la ordenó tras lograr su sanción en el Congreso.

_Para cuando se inició la campaña el territorio patagónico estaba prácticamente despoblado, debido a los constantes avances que desde la década de 1820 se habían llevado a cabo. Extrañamente, a los implicados en ésto, Rosas incluído, no se los recuerda como "genocidas".

_En aquellos años había intereses extranjeros en la Patagonia. Chile reclamaba esos territorios, entre 1860 y 1862 había tenido lugar el intento de conformar el Reino de la Auracanía y la Patagonia por parte del francés Orelie Antoine de Tounens, y, debido a la ocupación en las Malvinas y al asentamiento galés en Chubut, existía cierto peligro británico.

_La campaña perseguía el objetivo de expandir las fronteras e incorporar nuevos territorios. No se buscaba en ningún caso el exterminio de los pueblos nativos ni de nadie.

_Las tribus patagónicas eran de bravos guerreros. De hecho recién se logró derrotar a los últimos caciques en 1885. Y es sabido también que los malones eran un peligro constante (y eso no lo dice sólo Sarmiento, lo dice también José Hernández).

_La intención nunca fue la de eliminar a los nativos. Roca hablaba de "someterlos" y "civilizarlos". Esto hoy en día nos puede parecer una barbaridad, pero no hay que olvidar que por aquellos años había otra mentalidad. El hecho de que no se piense en exterminar a los pueblos originarios y que por el contrario se busque (más allá de los métodos empleados) asimilarlos dentro de la Nación es un gran avance.

_Muchos caciques participaron en la campaña y aportaron soldados. A muchos de ellos e incluso a muchos de los derrotados se les entregaron tierras para que vivan con sus comunidades.

_Osvaldo Bayer dice que Roca reinstauró la esclavitud en Argentina, ya que a los nativos conquistados se los usó como criados, como mano de obra o en levas forzosas. Esa afirmacion es errónea, por dos motivos: Primero, que si bien es cierto que la Asamblea del año XIII había prohíbido la esclavitud en el territorio, desde aquel entonces y durante muchas décadas siguieron habiendo criados y criadas domésticas. Y los gauchos rebeldes que vivían en la campaña habían sido objeto de levas y llevados de manera forzosa a ser mano de obra mucho tiempo atrás. Y segundo, en última instancia, la culpa no era de Roca, sino de Avellaneda, que era el presidente de aquel entonces. Todos los prisioneros que dejó la Campaña fueron entregados al Gobierno Nacional, y la ley diseñada por Roca no establecía nada al respecto.

_El saldo de la Campaña fue de 5 caciques principales tomados prisioneros, 1.271 indios de lanza prisioneros, 1.313 indios de lanza muertos, 10.513 indios de chusma prisioneros y .1049 indios reducidos. No es una cifra demasiado grande, y no condice con una intención de exterminación. Por lo tanto, llamarla "genocidio" es un grave error.

Es cierto que a los pueblos aborígenes se los maltrató e integró de manera forzosa en el país. No obstante, no debemos olvidar nunca el hecho de situarnos en la época y en su contexo. En épocas en donde había sectores que ni siquiera los consideraban personas, el hecho de haber intentado insertarlos dentro de la Nación (más allá del método y de los resultados) es destacable.

También es cierto que la mayoría de las tierras fueron entregadas a las familias terratenientes. Pero el encargado de aquellas entregas fue el Gobierno Nacional, y no Roca en persona.

Y para finalizar sobre el tema, cabe recordar que gracias a estas campañas hoy las provincias patagónicas son parte de la Argentina. Gracias a esa campaña, más la campaña casi simultánea en el Chaco, nuestro país tiene su extensión actual. Y no hay que olvidar tampoco que esta campaña le dio a Roca el enorme prestigio que lo llevó a la presidencia de la Nación en dos oportunidades.





Sigue con lo siguiente



Anduve haciendo algunos cálculos con respecto a las tierras entregadas a las familias patricias tras la Campaña. He llegado a algunas conclusiones.

No obstante, aclaro que mi investigación es bastante pobre, ya que no me remito a documentos originales, y en todo caso, si dispusiera de ellos, no sabría calcular perfectamente ya que no conozco la equivalencia entre las medidas de superficie de aquella época y las actuales.

Tomé como base entonces el libro Los mitos de la Historia Argentina 2 de Felipe Pigna, en su capítulo dedicado a la Conquista del Desierto.

Le dedica algunos párrafos a la entrega de tierras a los militares y familias terratenientes. La forma en que es narrado ésto da a entender que estuvimos frente una entrega desmedida y salvaje, y que la mayor parte de los territorios adquiridos cayeron en aquellas manos.

Bien, veamos si fue así.

Los territorios adquiridos formaron parte de la Gobernación de la Patagonia creada en 1878. Este territorio incluía los actuales terrenos ocupados por las provincias de La Pampa, Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y parte de Tierra del Fuego.

Sin entrar en detalles (ya que no sólo se incorporaron estos territorios, pero sirve como para tener un marco general), sumemos la extensión de todos estos territorios en kilómetros cuadrados.
La Pampa: 143.440
Neuquén: 94.078
Río Negro: 203.013
Santa Cruz: 243.943
Chubut: 224.686
Tierra del Fuego (sólo el sector argentino de la Isla Grande): 21.571

Total: 930.731 km2

Esto pasado a hectáreas nos da como resultado 93.073.100 ha.

Los documentos citados por Felipe Pigna (a quién nade podría acusar jamás de ser ideólogo de la Conquista) nos hablan de los siguientes repartos:
Por efecto de la ley 947: 8.548.817 ha
Por efecto de la ley de remate: 5.473.033 ha
Por efecto de la ley de derechos posesorios: 820.305 ha
Por efecto de la ley de premios militares: 4.679.510 ha
Tierras entregadas a Roca por el Congreso: 15.000 ha

Todo esto sumado da la cantidad de 19.536.665

Comparemos las cifras entonces:
Cantidad de hectáreas adquiridas: 93.073.100
Cantidad de hectáreas entregadas: 19.536.665
Porcentaje entonces: 20,99 %

Por lo tanto, si bien no es una cantidad minúscula, no se puede decir tampoco que la mayor parte de esas tierras hayan ido a parar a manos latifundistas. Apenas un poco más que la quinta parte.

El resto de las tierras fueron usadas para crear comandancias militares, otras fueron para poblados, vías férreas, unas pocas para asentamiento de inmigrantes, y otras, aún menos, para reservas de nativos.

Entonces es una falacia decir que las tierras hayan sido otorgadas a los terratenientes. Sólo un parte de ellas tuvo ese destino.
Donde los parásitos abundan, se llega a mirar con desconfianza la iniciativa y parece herejía toda vibración de pensamiento, vigor de músculo y despliegue de alas...

José Ingenieros
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Re: Otra mirada sobre la Conquista del Desierto

Notapor JX_AZ » 12 Feb 2016 20:10

Podemos agregar que la Conquista del Desierto terminó con la primera trata de blancas que hubo en el pais (tema tan controvertido hoy dia), Conocidas en esa época como "cautivas" tal como también las describe José Hernandez. Mujeres y niñas eran secuestradas en los pueblos, muchas veces quemados por los malones, para terminar como esclavas sexuales en las tolderias o vendidas en los prostibulos de Chile a cambios de bebidas y armas.
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Re: Otra mirada sobre la Conquista del Desierto

Notapor pi31416 » 16 Abr 2017 19:45

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Campaña del Desierto: una guerra no es un minué
A punto de cumplirse 140 años de la conquista militar, vale repasar los hechos recordando que es injusto evaluar a personas de otro tiempo con criterios de la actualidad


Por supuesto que en la campaña de 1879 se violaron los derechos humanos. También en la Revolución francesa, en la Revolución rusa, en la guerra de 1914 y en la Segunda Guerra Mundial, y por supuesto en la Revolución de Mayo: no olvidar las ejecuciones sin juicio de Santiago de Liniers y don Martín de Álzaga, héroes de la Reconquista.

Una guerra no es un minué. Se cometen atrocidades. Es injusto, por otra parte, evaluar a personas de otro tiempo con criterios de 2017. Pronto se cumplirán 140 años de la Conquista del Desierto, acabada el 24 de mayo de 1879. Pero, en realidad, el conflicto con los indios comenzó en el siglo XVI y se puede decir que concluyó hacia 1890. Imposible resumir tres siglos en estas líneas.

Recordemos que, a partir del siglo XVII, los historiadores y los antropólogos hablan de la araucanización de la pampa. Es decir, los araucanos de Chile, encerrados por la geografía, cruzaron los Andes para ganar espacio en la Argentina, donde abundaban los campos, los ganados salvajes y sólo encontraron la débil resistencia de los tehuelches. Los araucanos resultaron ser una raza militar, dotada de un lenguaje claro y fácil (el mapudungún) que fue adoptado desde La Pampa y San Luis hasta la Patagonia Austral. Hoy ya no quedan tehuelcheparlantes. Las tribus constituyeron una fusión de araucanos y tehuelches, con la lengua de los primeros y la vivienda de los segundos: el toldo nómade. El antropólogo Rodolfo Casamiquela señalaba, asombrado: "Los nietos de tehuelches se declaran mapuches" (!). Tanto el caballo como la vaca y el hierro fueron los aportes europeos a la indiada criolla. El proceso se afirmó cuando el chileno Juan Calfucurá (Piedra Azul) cruzó la cordillera, en 1830, con 200 hombres y atacó por sorpresa a los vorogas, originarios de Vorohué (Chile) pero instalados en Salinas Grandes (La Pampa), y pasó a degüello a sus jefes principales: Alón, Rondeado, Melín y varios otros. La tribu se sometió al temible Calfucurá y este fue proclamado, muy pronto, El Napoléon de las Pampas, y cacique general de la Confederación Indígena con asiento en Salinas Grandes.


En 1855, el ejército araucano comandado por Juan Calfucurá, aliado de la Confederación Argentina, infligió dos duras derrotas al ejército porteño, la primera a Bartolomé Mitre, en la batalla de Sierra Chica, y luego en San Jacinto al general Manuel Hornos, que comandaba una fuerza de tres mil soldados bien armados: 18 oficiales y 250 soldados resultaron muertos.

El 5 de marzo de 1872, con un ejército estimado en seis mil combatientes, Calfucurá inició la llamada invasión grande a la provincia de Buenos Aires. Mandaba una fuerza integrada aproximadamente por sus 1.500 lanzas de escolta, sumando 1.500 aportadas por Pincén, mil argentinos de Neuquén y mil chilenos traídos por Alvarito. Sólo los ranqueles de Mariano Rosas se apartaron de su mando, aunque pelearon por su cuenta. De esta forma atacaron los pueblos de General Alvear, Veinticinco de Mayo y Nueve de Julio; resultaron muertos alrededor de 300 criollos, cautivos, 500 vecinos y robadas, 200 mil cabezas de ganado.

Los araucanos atacaban, así, durante décadas, asentamientos fronterizos, arreaban caballos y vacunos. Las mujeres capturadas eran retenidas por los guerreros o vendidas y los niños, ofrecidos por un rescate. El ganado robado se vendía a hacendados chilenos, que llegaron a instalar una población sobre el río Neuquén, llamada Malbarco, donde engordaban la hacienda antes de trasladarla a su país. Las autoridades chilenas consentían estas actividades.

Así describía el francés Alfredo Ebelot, constructor de la famosa zanja de Alsina, lo que era un malón o una invasión india: "A eso de las diez una nube de polvo nos anunció que llegaba la invasión. Pronto se distinguió el mugido de los vacunos y, cosa más inquietante, el balido de las ovejas. Catriel venía, pues, arriando sus propias ovejas y todas las que encontró en el camino. Serían unas treinta mil para servir de relleno viviente y cruzar la zanja. Durante cuatro horas vimos sucederse las selvas de lanzas y las inmensas tropas de vacas y de caballos. Había por lo menos 150 mil cabezas de ganado".

Más de mil colonos cautivos y un millón de cabezas de ganado, robadas, fueron el saldo de las incursiones indígenas entre 1868 y 1874.

En 1875, adelantaba Julio Roca su proyecto para resolver el problema indio: "A mi juicio, el mejor sistema para concluir con los indios, ya sea extinguiéndolos o arrojándolos al otro lado del río Negro, es el de la guerra ofensiva que fue seguida por Rosas, quien casi concluyó con ellos". Opinaba Roca sobre la zanja: "¡Qué disparate la zanja de Alsina! Y Avellaneda lo deja hacer. Es lo que se le ocurre a un pueblo débil e infantil: atajar con murallas a sus enemigos".


La guerra del Paraguay (1864-1868) postergó nuevamente el asunto frontera sur. Siguieron los ataques indígenas Durante la guerra, en 1867, el Congreso Nacional sancionó la ley 215. A través de ella se declaró la frontera sur a la ribera de los ríos Negro y Neuquén, con encargo de entregar a las naciones indígenas todo lo necesario para su existencia fija y pacífica, para lo cual mandó darles territorios a convenir; permitió una expedición general contra aquellos grupos que resistieran a las autoridades argentinas, que serían expulsados más allá de la nueva línea de frontera; autorizó la adquisición de vapores para la exploración de los ríos, la formación de establecimientos militares en sus márgenes y el montaje de líneas de telégrafo. Con gratificaciones para los expedicionarios, mediante una ley especial. Esta decisión se aplicaría 12 años después, en 1879.

Sarmiento inició la modernización del equipamiento básico del ejército nacional, lo que resultó ser de fundamental importancia en la frontera sur, ya que reemplazó los antiguos fusiles y las carabinas de chispa por fusiles de retrocarga Remington y revólveres.

Cuando Nicolás Avellaneda asumió la presidencia, el cacique Manuel Namuncurá le ofreció la venta de cautivos a 40 pesos oro cada uno y, a cambio de no invadir y alimentar a su población y tribus amigas, pidió: "Cuarenta mil pesos oro, cuatro mil seiscientas vacas, seis mil yeguas, cien bueyes para trabajar, telas de seda, tabaco, vino, armas, cuatro uniformes de general, jabón, etcétera".

Adolfo Alsina, primer ministro de Guerra bajo la presidencia de Avellaneda, presentó al gobierno "un plan del Poder Ejecutivo contra el desierto, para poblarlo, y no contra los indios para destruirlos". Entonces se firmó la paz con el cacique Cipriano Catriel, que este último rompería corto tiempo después, cuando atacó junto a Manuel Namuncurá las localidades bonaerenses de Tres Arroyos, Tandil, Azul y otros pueblos y granjas en un ataque más sangriento que el de 1872. Las cifras hablan de cinco mil combatientes indígenas que arrasaron Azul, Olavarría y otros lugares vecinos, de trescientas mil cabezas de ganado, de 500 cautivos y de 200 colonos muertos. Habría que pagar rescate por los cautivos.

El ministro Adolfo Alsina dirigió la defensa de los poblados y las estancias; se concentró en la provincia de Buenos Aires. Respondió al ataque, haciendo avanzar la frontera argentina. Para proteger los territorios conquistados y evitar el transporte de ganado tomado, construyó la llamada zanja Alsina, en 1876, que era una trinchera de dos metros de profundidad y tres de ancho con un parapeto de un metro de alto por cuatro y medio de ancho. La zanja Alsina fue declarada por Argentina una nueva frontera interior con los dominios indígenas: 374 km entre Italó (en el sur de Córdoba) y Colonia Nueva Roma (al norte de Bahía Blanca). Además, Alsina ordenó la instalación de telégrafos para enlazar los fortines a lo largo de la frontera. La construcción de la zanja, al ser sólo una medida defensiva, no resolvía definitivamente el problema de los malones: fue duramente criticada por algunos sectores, partidarios de una acción militar más drástica. Incluyendo al propio Julio Roca.

Luego de los malones producidos en la segunda invasión grande, Estanislao Zeballos dijo que los indígenas se retiraron con un botín colosal de 300 mil animales y 500 cautivos, después de matar a 300 vecinos y quemar 40 casas.

El presidente Avellaneda resolvió la Expedición al Desierto, comandada por su segundo ministro de Guerra, el general Julio Argentino Roca, en estricto cumplimiento de la ley del 25 de agosto de 1867, demorada 12 años por las dificultades políticas y económicas del país. Decía la ley: "La presencia del indio impide el acceso al inmigrante que quiere trabajar". Para financiar la expedición, se cuadriculó la pampa en parcelas de diez mil hectáreas y se emitieron títulos por la suma de 400 pesos fuertes cada uno, que se vendieron en la Bolsa de Comercio. Aunque prohibieron la adquisición de dos o más parcelas contiguas, esta venta fue la base de muchas fortunas argentinas.

La ley, la expedición y la organización fueron discutidas en el Congreso y votadas democráticamente. Todo el país, sobre todo la población del campo, quería terminar con este martirio.

Acompañaron también enfermeros y auxiliares. Los indios prisioneros y los niños, las mujeres y los ancianos fueron examinados por sus dolencias, vacunados y muchos de ellos remitidos a diversos hospitales de la muy precaria Buenos Aires de esos días.

Se calcula que en el primer año de la Campaña del Desierto murieron 1300 indígenas en combate
Se calcula que en el primer año de la Campaña del Desierto murieron 1300 indígenas en combate
Esta no fue una guerra entre cristianos y "mapuches". Por empezar, la palabra mapuche no figura ni una vez en la copiosa correspondencia de Calfucurá: ver la obra de Omar Lobos, que reproduce textualmente todas las cartas del astuto lonco, redactadas en general por su "escribano", el cautivo chileno Elías Valdez Sánchez, durante el período 1854-1873. Existió una gran fusión de tehuelches y araucanos, gobernada por los indios chilenos que bañaron con su idioma toda la toponimia argentina (desde Chapadmalal hasta Lihuel Calel).

Integraron las tropas argentinas:

-Tribu del cacique Juan Sacamata, tehuelches septentrionales. En 1906, el gobierno argentino, en reconocimiento a su colaboración, les otorgó un territorio de seis mil hectáreas al norte del lago Musters, en el valle de Sarmiento.

-Tribu del cacique Manuel Quilchamal, tehuelches septentrionales cordilleranos.

-Tribu del cacique Catriel, tehuelches septentrionales araucanizados; vivían en la zona de Azul.

-Tribu del cacique Coliqueo, era el resto de los boroganos que se salvaron de la masacre de Masallé; se ubicaban en Los Toldos. Antes, los Toldos de Coliqueo.

Actuaron contra nuestro país:

-Tribu del cacique Tracaleu, araucanos.

-Tribu del cacique Marcelo Nahuel, araucanos.

-Tribu del cacique Juan Salpú, tehuelches septentrionales.

-Tribu del cacique principal Manuel Baigorrita, ranqueles; con sus tolderías en Poitahué.

-Tribu del cacique principal Epumer Rosas (o Epugner Guorr), ranqueles; con sus tolderías en Leubucó.

-Tribu del cacique Reumay-Curá.

-Tribu del cacique Pincén.

Terminada la guerra, el 24 de mayo de 1880, así era el campo de detención de Valcheta según un colono galés: "En esa reducción creo que se encontraba la mayoría de los indios de la Patagonia (…). Estaban cercados por alambre tejido de gran altura. En ese patio, los indios deambulaban, trataban de reconocernos. Ellos sabían que éramos galeses del Valle del Chubut. Algunos, aferrados al alambre con sus grandes manos huesudas y resecas por el viento, intentaban hacerse entender hablando un poco en castellano y un poco en galés: 'poco bara chiñor, poco bara chiñor' (un poco de pan, señor)".

Durante este tiempo, los prisioneros fueron trasladados masivamente a la isla Martín García, y luego recluidos en el Hotel de Inmigrantes. El Gobierno dispuso que los niños y las mujeres fueran entregados para trabajar como sirvientes de familias porteñas. El diario El Nacional dio cuenta así: "Entrega de indios. Los miércoles y los viernes se efectuará la entrega de indios y chinas a las familias de esta ciudad, por medio de la Sociedad de Beneficencia".

Un suelto en el mismo diario, 1884: "La desesperación y el llanto no cesan. Se les quitan sus hijos a las madres para regalarlos ahí mismo, a pesar de los gritos, los alaridos y las súplicas que, hincadas y con los brazos al cielo, emiten las mujeres indias. En aquel marco humano unos se tapan la cara, otros miran resignadamente al suelo, la madre aprieta contra su seno al hijo de sus entrañas y el padre se cruza por delante para defender a su familia".

En cuanto al genocidio, es un término acuñado en 1945, que no se concebía en el 1800. En realidad, tampoco estamos muy seguros de que se condene hoy, salvo en los discursos. El desgarrador destino de los indios fue el mismo que ellos procuraban a los cautivos cristianos.

Lo que Roca logró, finalmente, concluyendo la obra de Rosas, Alsina y muchos otros, fue acabar con los asaltos a pueblos indefensos. La tierra fértil quedó disponible. En menos de 25 años, la Argentina era conocida como el granero del mundo. También se evitó la consolidación de un Estado tapón de matriz araucana, que pudo terminar en manos chilenas o británicas. Es decir, fue propiamente una ocupación del territorio argentino, en la que no hubo combates sino batidas. Y la Patagonia dejó de ser res nullius o 'tierra de nadie', tentación para las potencias.

Pero decía la verdad el cacique Mariano Rosas cuando, ante las promesas de paz de Lucio V. Mansilla, respondía: "Ustedes, los blancos, en cuanto puedan nos van a matar a todos. Nos han dado vicios para que no haya malones: aguardiente, vino, tabaco, yerba, azúcar… pero no nos enseñaron a trabajar".

Verdad: en las raciones de los caciques figuraban mazos de naipes, acordeones, vino carlón y pañuelos de colores, pero no pidieron (y nadie les dio) ni semillas, ni un arado, ni una pala.

Ahora bien, tras una guerra de tres siglos (con intervalos) que se presenten unos "mapuches" a reclamar porciones de territorio argentino es como si unos supuestos vikingos exigieran la devolución del Palacio de Buckingham de Inglaterra, por ser "originarios".



Por Rolando Hanglin
http://www.infobae.com/opinion/2017/04/ ... -un-minue/


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Re: Otra mirada sobre la Conquista del Desierto

Notapor electrolineal » 13 Jun 2017 20:05

“Murieron miles y miles de mis hermanos Tehuelches en manos de Mapuches”

Roberto Chagallo, descendiente directo de Tehuelches, se pregunta "¿saben los estudiosos entendidos que en 1806, el invasor Araucano Choroy con una Poderosa caballería y lanzas arrasaron a la infantería Tehuelche, que se defienden con boleadoras?"

http://www.laangosturadigital.com.ar/v3.1/home/interna.php?id_not=33721

El Araucano es originario de Chile, invadió Río Negro, mató a los tehuelches que sí eran originarios argentinos, para robarles su ganado, llegaban a Bs As para robar, matar, incendiar, etc, por eso surgió la Campaña del Desierto, para combatir al Araucano Invasor.
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