El nombre científico del almendro es Prunus dulcis. También se le conoce por el sinónimo Prunus amygdalus. Es un árbol caducifolio de la familia de las rosáceas, originario de Asia Central y ampliamente cultivado en regiones mediterráneas y otros lugares con climas templados. El aceite de almendras se obtiene a partir del prensado en frío del fruto de un árbol muy mediterráneo y típico de España: el almendro, y de su posterior refinado. Este aceite dorado de aroma suave y dulce a fruto seco se ha utilizado en la medicina y en el cuidado de la piel durante siglos, ya que una de sus mayores cualidades es la gran hidratación que aporta a los cutis más secos y sensibles, y, por lo tanto, produce efectos regeneradores y antiedad muy significativos. Pero no acaban ahí sus beneficios pues componen un catálogo bastante extenso:
Poder antiestrías. La piel de las embarazadas sufre especialmente durante los nueve meses de gestación ya que la piel debe adaptarse a los importantes cambios de volumen. Pero el aceite de almendras la mantiene correctamente hidratada y evita que, tras el parto (si hemos sido disciplinadas), irrumpan las temidas estrías.
Proporciona hidratación sin obstruir los poros y mantiene la piel elástica. Además, es adecuado para todo tipo de piel.
Calma y ayuda a regenerar la piel de heridas y quemaduras.
Reafirma la piel.
Neutraliza los radicales libres.
Incluso puedes emplear el aceite de almendras dulces para realizar una pedicura casera ya que ayuda a hidratar la piel reseca de los pies y de los talones que tanto sufren en verano.
Tu cabello también puede sacar partido de este aceite. De hecho, no serás ni la primera ni la última que se maravilla ante sus cualidades hidratantes y otras que te explicamos a continuación:
Aporta brillo al pelo al tiempo que combate su sequedad. No en vano, en él abundan las proteínas y las vitaminas A, B y E.
Previene y trata problemas tan recurrentes como la caspa.
Estimula su crecimiento.
Repara las puntas y el cabello dañado.
Combate la pérdida de pelo.
Prunus amygdalus
Hidratación de la piel:
El aceite de almendras es un excelente hidratante, especialmente para pieles secas, ayudando a retener la humedad y a mantenerla suave y tersa.
Cuidado del cabello:
Nutre el cabello, aportándole brillo y suavidad, además de ayudar a controlar la caída y a proteger el cuero cabelludo.
Desmaquillante:
Elimina suavemente el maquillaje y las impurezas de la piel sin causar irritación.
Reducción de estrías y arrugas:
Gracias a su alto contenido de vitamina E, ayuda a reducir la apariencia de estrías y arrugas, además de proteger la piel contra el daño solar.
Alivio de irritaciones:
Tiene propiedades antiinflamatorias y calmantes, lo que lo hace útil para tratar eccemas, psoriasis, dermatitis y otras irritaciones cutáneas.
Fortalecimiento de uñas:
Ayuda a fortalecer las uñas quebradizas y frágiles.
Masajes:
Su textura suave y propiedades relajantes lo hacen ideal para masajes corporales.
Elaboración de cosméticos:
Es un ingrediente común en la elaboración de cremas, protectores solares, bálsamos labiales, entre otros productos.
Remedios naturales:
Se utiliza en remedios naturales para diversos problemas de la piel y el cabello.
Recomendaciones:
Se recomienda utilizar aceite de almendras prensado en frío y ecológico para preservar todas sus propiedades.
Verificar que la composición sea 100% aceite de almendras dulces para evitar ingredientes innecesarios.
Se puede aplicar directamente sobre la piel o el cabello, o añadir a otros productos como cremas o champús.
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